Sexualidad
Todo sobre el cuckolding
El cuckolding es una práctica que puede evolucionar con el tiempo. Sus posibles causas, implicaciones psicológicas y su conexión con otras parafilias suelen influir, de maneras a veces inesperadas, en la vida de la persona y de su pareja
El cuckolding es una práctica o fantasía sexual en la que una persona encuentra placer o excitación al ver o saber que su pareja mantiene relaciones sexuales con otra persona. Este término se ha asociado tradicionalmente con la perspectiva de un hombre que observa o imagina a su pareja femenina teniendo relaciones con otro hombre, aunque también puede aplicarse a otros géneros y orientaciones sexuales.
Fases evolutivas del cuckolding
El cuckolding puede atravesar varias fases y evolucionar gradualmente dentro de una relación. Como ocurre con muchas fantasías sexuales, su desarrollo depende de múltiples factores, como la personalidad, los acuerdos de pareja y el refuerzo emocional que la experiencia proporciona a cada individuo involucrado.
En un primer nivel, el cuckolding suele comenzar como una fantasía privada, donde la idea de la infidelidad consentida genera excitación, sin que haya intención real de llevarla a cabo. En esta etapa, la persona puede limitarse a imaginar escenarios en los que su pareja tiene encuentros con otras personas, a veces incorporando estos pensamientos durante la masturbación o las relaciones sexuales.
Con el tiempo, algunas personas pueden desear compartir la fantasía con su pareja, lo que puede manifestarse en forma de conversaciones eróticas en las que la pareja le relata situaciones hipotéticas de infidelidad o aventuras sexuales pasadas. Este relato puede volverse un componente recurrente en la intimidad, funcionando como un estímulo para la excitación mutua.
En una fase más avanzada, la pareja puede pasar del relato a una interacción indirecta, donde la persona que disfruta del cuckolding no presencia directamente la relación, pero recibe detalles después del encuentro. Aquí pueden entrar en juego mensajes, llamadas o incluso grabaciones en vídeo, lo que intensifica el componente voyeurista de la práctica.
Si la tendencia continúa evolucionando, algunas parejas pueden llegar al punto de la exposición directa, en la que el observador presencia físicamente el acto sexual entre su pareja y otra persona. Esta fase puede consolidarse como una parte estable de la relación o, en algunos casos, transformarse en la única fuente de excitación sexual. En este último punto, el placer ya no proviene únicamente del contacto con la pareja, sino de la confirmación constante de su actividad con otros.
El tránsito del cuckolding al troilismo
Cuando el cuckolding se convierte en la única forma de obtener placer, puede interpretarse como una fijación psicológica que limita la capacidad de la persona para disfrutar de otras formas de intimidad. Esto es lo que ocurre en casos de parafilia, donde el placer depende enteramente de escuchar relatos de infidelidad o de la necesidad de involucrar a terceros para alcanzar la excitación. La denominación clínica dentro del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) para esta parafilia es troilismo.
Es importante distinguir entre una parafilia y un trastorno parafílico, una parafilia puede ser considerada saludable
Aunque su origen etimológico no está completamente claro, se ha sugerido que la palabra «troilismo», acuñada en el Diccionario Médico de Dorland en 1941, podría derivarse de la obra «Troilo y Crésida» de William Shakespeare, en la que Troilo presencia la infidelidad de Crésida con otro hombre. Troilo y Crésida son personajes de la tradición épica y trágica de la Antigua Grecia, aunque su historia se hizo más popular en la literatura medieval. Sus representaciones en las fuentes antiguas son escasas y fragmentarias, pero existen algunas referencias relevantes.
Otras fuentes, sin embargo, sostienen que es un derivado de la expresión francesa «ménage à trois«.
Del troilismo como parafilia al trastorno parafílico
Es importante distinguir entre una parafilia y un trastorno parafílico, una parafilia puede ser considerada saludable. Si bien en muchas parejas esta práctica se mantiene como un juego sexual sin interferir gravemente con la estabilidad emocional, cuando genera angustia, ansiedad, dependencia o insatisfacción o su conducta afecta negativamente a su vida personal, social o de pareja, entonces estamos entrando en el peyorativo territorio del trastorno mental.
Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), una parafilia solo se convierte en un trastorno parafílico cuando causa malestar significativo en el individuo o implica daño a terceros. En el caso del troilismo, si la persona siente angustia por sus impulsos o si estos afectan negativamente su vida cotidiana, podría considerarse un trastorno.
Posibles causas del comportamiento
Una de las teorías existentes propone que parte de la excitación puede deberse al hecho de que cuando la pareja sexual mantiene relaciones con otro está rompiendo con la norma social de la monogamia. El placer se obtendría del desafío a lo estipulado. Asimismo, en el caso de las parejas en que la parte no activa está presente viendo la situación, el sujeto puede visualizar la fantasía a la par que tiene cierto control de la situación.
El cuckolding puede estar relacionado con el placer por la humillación y la degradación en ciertas personas debido a los elementos psicológicos y emocionales que entran en juego dentro de esta práctica. Aunque no todos los que experimentan excitación con el cuckolding lo asocian con la humillación, para algunos, el placer proviene precisamente de la sensación de inferioridad o sometimiento dentro de la dinámica sexual.
Pérdida de estatus y rivalidad sexual. En muchas culturas, la monogamia y la exclusividad sexual han estado ligadas a la masculinidad y el control sobre la pareja. En este contexto, esta pérdida de estatus puede transformarse en una fuente de excitación, al igual que ocurre en ciertas dinámicas de dominación y sumisión.
Comparación y “superioridad” del amante. En muchas narrativas de cuckolding, el amante de la pareja suele ser descrito como más viril, atractivo o dominante. Esta comparación puede intensificar la sensación de humillación, ya que el observador se siente “superado” o reemplazado. En ciertos casos, esta idea está ligada a la degradación consentida y al placer proveniente de aceptar y rendirse ante la superioridad del otro.
Fetichización del engaño. Un fetiche es una forma de deseo o excitación sexual que se centra en un objeto, parte del cuerpo, material, situación o comportamiento específico, como la infidelidad, que no necesariamente está asociado al acto sexual en sí, dado que puede tener componentes exclusivamente emocionales. En estos casos, lo que la propia pareja siente por un tercero gana centralidad para el «engañado». El término «fetiche» proviene de la palabra portuguesa «feitiço«, que significa «hechizo» o «encantamiento», y fue adoptado por la psicología y la sexología para describir esta forma específica de deseo sexual.
Control paradójico y castigo erótico. Aunque el cuckolding parece implicar una pérdida de control, en realidad es una práctica pactada, lo que significa que el observador, en cierto modo, permite y facilita la infidelidad. Esta paradoja—donde se es simultáneamente testigo y partícipe del acto—puede intensificar la excitación. En algunos casos, se asocia con la idea de un “castigo erótico”, donde el observador siente que merece ser sancionado y halla placer en ello.
Cuckolding y masoquismo psicológico. La conexión entre cuckolding y el masoquismo psicológico ha sido analizada en diversas investigaciones. Algunas teorías sugieren que el placer de la humillación dentro de esta práctica puede derivarse de factores como una dinámica de poder y sumisión dentro de la pareja, donde el observador asume un rol subordinado; un deseo de auto-castigo, especialmente en personas con sentimientos de culpa o inseguridad en su vida sexual o un mecanismo para potenciar la excitación sexual, ya que la privación y la humillación pueden intensificar el deseo.
En conclusión, si bien el cuckolding no siempre está ligado a la humillación o la degradación, sin embargo, para algunas personas, el placer radica precisamente en esos aspectos. En estos casos, la fantasía puede estar conectada con dinámicas de poder, comparación sexual y sumisión, elementos que también aparecen en otras prácticas relacionadas con el BDSM y el masoquismo psicológico.
Por último, existe perspectiva de cariz más biológico, aportada por la competición espermática, donde la excitación puede derivarse de un comportamiento observado en múltiples especies animales: un macho copula con una hembra ya emparejada para interferir con el semen del anterior. Investigaciones sugieren que, en los humanos, la calidad y cantidad de semen aumentan en contextos de competencia sexual.
Troilismo, voyerismo y candaulismo
El troilismo comparte características con otras prácticas sexuales, como el voyeurismo y el candaulismo. Mientras que el voyeurismo implica obtener placer al observar a personas sin su consentimiento, el candaulismo se refiere a la excitación derivada de exhibir a la propia pareja desnuda o en actos sexuales ante otros. La diferencia con el troilismo radica en que el individuo observa a su pareja participando activamente en una relación con un tercero, generalmente con el consentimiento de todas las partes involucradas.
Aunque el cuckolding y el troilismo pueden formar parte de las fantasías sexuales de algunas personas, es fundamental que cualquier práctica de este tipo se realice con el consentimiento informado de todos los participantes y sin causar daño emocional. Si estos deseos generan malestar o interfieren en la vida diaria, es recomendable buscar la orientación de un profesional de la salud mental especializado en sexualidad para abordar adecuadamente la situación.