10 puntos después de una ruptura

Pareja

10 puntos después de una ruptura

Habíamos sobrevolado la ruptura en Mi pareja me produce rechazo, pero ahora nos adentramos en su territorio. Si has llegado hasta aquí porque estás atravesando una ruptura dolorosa, tal vez esto pueda ayudarte a meditar sobre cómo (sobre)vivir dignamente durante las semanas venideras. Enumeraremos en cuatro puntos clave a considerar en una ruptura de pareja.

1. Acéptalo. Permite que ocurra. Vive el duelo.

2. Date tiempo. El tiempo todo lo cura -o lo maquilla y cubre de olvido-. No busques hoy la solución mágica.

3. Reorganiza tus prioridades sabiamente. Una ruptura también es un retorno a ti misma/o después de estar un tiempo íntimamente vinculada/o a otra persona. Ahora lo importante vuelves a ser tú y tu vida.

4. Cultiva tu integridad personal. Social, laboral, emocionalmente, aún espiritualmente. Cuidarte y ver a tu vida como un todo, más allá de los finales, las metas y los logros. A través de momentos dolorosos y alegres, da un paso atrás y mira el amplio horizonte de lo que eres.

Y si lo necesitas, unos puntos más sobre las reacciones a la ruptura:

5. Entiende tus impulsos de remediar o repartir culpas. Es normal querer reparar lo que se rompió, pero hacen falta dos para reparar una relación. Uno es un número insuficiente. No te esfuerces en comprender el por qué. A veces el esfuerzo de comprender se relaciona con la negación. Perdónate, pon un punto final a la hora de repartir culpas.

6. Ahórrate el castigo o la venganza. No es necesario desangrarse y autodestruirse. Si quedan áreas que puedas preservar de este final, procura que sigan funcionando sanamente. Perder una pareja no significa perder el empleo, los amigos, la familia… No tiene por qué ser un tsunami que fortalezca tu capacidad autodestructiva. Procura ponerle límites a esa ira. Tampoco quieras administrar justicia. Independientemente de lo que haya ocurrido, un ruptura no tiene porque enfatizarse como un ultraje a tu honor y a tu confianza. En el juego del amor, a veces se pierde. ¿Qué es lo que hay que vengar?

7. Esquiva generalizaciones. Antes de decir: «soy un perdedor», «siempre acabo llorando», «nunca más», intenta no extender una experiencia a todas las áreas de tu existencia. Si lo vives como una pérdida, eso no te hace un perdedor. Ante un hecho puntual, sumar tragedias y encadenarlas ampliará la repercusión dramática de esta vivencia.

8. Si piensas en reemplazar al otro: «un clavo saca otro clavo». La frase tiene sentido si quieres vivir «clavada/o» a una relación. El riesgo es que instrumentalices a tus parejas como muletas para nunca andar sola/o. Una pausa también merece ser una opción a tener en cuenta.

9. Presta atención a tus defensas: del podio al infierno. Idealizar a un ser ausente es entendible, pero no facilita el «pasar página». Un antídoto para esos momentos de idolatría puede ser enumerar las cosas que no te gustaban de la otra persona y otra lista de cosas que no funcionaban bien en la relación. En el otro extremo, una defensa habitual es ver a la otra persona como un monstruo y denigrarla. Tenlo presente cuando uses ambos mecanismos defensivos.

10. Evita imposiciones, inclusive las que extraigas de este texto. Vívelo de la mejor manera posible, pero siempre siendo fiel a tus valores y sin obligarte a nada. No te impongas «aprender de esto». No procures «rentabillizar la pérdida», No todo es un examen de la vida y ni podrás aprender de cada experiencia. No te esfuerces en «sacar algo de esto». Respira.

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